Siempre que pienso en aquellos momentos de mi adolescencia recuerdo mil sensaciones encontradas...
De pequeña tenía un miedo especial a la muerte, y es algo que hoy día se ha transformado en parte de la rutina de mis pensamientos...no hay día que pase que no valore, porque sé que la muerte, como la vida, forma parte de todos nosotros, y a veces, aparece demasiado pronto para golpearte muy fuerte...
Eso me pasó aquella semana de febrero de 1985...
Y digo semana porque fue tal cual, de domingo, el día que supe que él no saldría adelante, al sábado día 9, aquel que mi padre nos dejó... una de las peores semanas de mi vida...
Mi padre llevaba meses, poco más de un año, enfermo...unos médicos, otros más, enfermedad de Adisson...todo muy incierto...
Llegaron a dudar en las últimas pruebas si era una tuberculosis...esa mancha que aparece en el pulmón que no presagia nada bueno....
Y ojalá lo hubiera sido...
Desesperada mi madre se lo llevó a Madrid, al Ramón y Cajal, lo operaron, primero muchas esperanzas...y luego, otro mazazo, aunque nosotras, mi hermana y yo, por entonces, ignorábamos esa gravedad...igual que mis abuelos, sus padres.
A mi abuelo, siendo médico, lo engañaron bien...y es que, no hay más ciego que el que no quiere ver...
Esos meses vivimos en casa de mis abuelos, también con mis primas, puesto que su madre, mi tía María Elena, acompañaba en Madrid a mi madre....era un cielo, otro dolor que murió tan joven un año después que mi padre...
De Madrid volvieron a primeros de diciembre del 84...mi padre ya desahuciado...
Mi madre esto no lo aceptaba y no dejó de tener esperanzas hasta el último suspiro...
Fue una triste Navidad, aunque al mismo tiempo, se mezcló en mi una extraña sensación, esos sinsabores de verlo con dolor y tan desmejorado... con las primeras salidas... fue la primera Nochevieja que salí un par de horas con mis amigas a una fiesta que hacía mi amiga Blanca en su casa...mi madre me animó a ir...
También recuerdo ir con mi amiga Martina al cine justo el sábado antes, el día 2 de febrero, a ver la Historia Interminable....recién estrenada... yo aún estaba en babia...
El domingo 3 fue el principio del fin, al menos para mi...
Mi padre estaba en el sillón del salón y yo oí chillar a mi abuela al otro lado de la casa...corrí hacia allá y me encontré a mis abuelos llorando en la habitación de mis padres, mi abuela desesperada, gimiendo sin parar...rogando a Dios que no se lo llevara...y yo sin entender...hasta que entendí...
Ellos se acababan de enterar...
Yo miraba a mi madre y no daba crédito...al final la pobre me tuvo que decir que sí, que lo que tenía era un cáncer y que no le habían dado ninguna esperanza....
No pude dormir, no pude pensar en otra cosa...pasé la noche en vela llorando y con lo que hoy sé que se llama ansiedad, por entonces no lo sabía...
Una noche angustiosa...
Ese lunes me tuve que marchar del colegio a mitad de mañana, dos de mis mejores amigas Mª Ángeles y Martina estaban enfermas, no fueron a clase...y yo no podía soportar estar allí, estaba como fuera de sitio...
Salí de la clase porque no podía más y mi amiga Reyes se salió conmigo...
Nos fuimos al Burguer King a tomar una Coca Cola, el Burguer era entonces la novedad en Murcia...yo creo que llevaba muy poquito tiempo abierto, antes el sitio al que íbamos se llamaba Sal y Pimienta, que fue el primer local de perritos calientes que llegó a nuestra ciudad...los primeros sitios de comida rápida...menuda novedad...antes, solo en Madrid, y supongo que también en Barcelona, podías comer en sitios similares...
No sé qué tomé pero comer no podía...recuerdo que le repetía a Reyes una frase para explicarle mi sensación..." estas cosas son las que les pasan a los demás", son las que escuchas y con las que te compadeces...otras niñas del cole habían perdido a sus padres pero eran excepciones...poquitas...
¿Por qué me tocaba a mi?
Ése era el sentimiento...el de "ahora soy yo, me ha tocado..." Yo soy una de esas niñas ahora...
Era una sensación de sentirte fuera de la realidad, como vivir una pesadilla, una de ésas de las que deseas despertar...pero de ésta no se despertaba, porque todo era verdad...
Con el transcurrir de la vida te das cuenta de que todos pasamos mucho, y que, cada cual, lleva su propia cruz....
Esa semana fue una angustia en casa, cada día que pasaba él estaba peor y cada vez se respiraba más dolor y más impotencia...la verdad es que era otra época, son treinta años ya, mucha parte de mi vida...
Mi abuela rezaba rosarios diarios y todos con ella, mi padre se aferraba a la estampita de la Virgen de la Fuensanta...para que le calmara el dolor...
No es fácil describirlo pero recuerdo tantos detalles de esos últimos dos meses...mi abuela Lola, Tona cuando vino a verlo..., veía unas lágrimas en ellas que no terminaba de entender, yo creo que no quería verlo....
Mi madre me preguntó el miércoles de esa última semana si quería irme a casa de mi amiga Mª Ángeles...habló con su madre y ese jueves me fui, lo necesitaba, me encontraba tan mal...
Igual no saben lo mucho que se lo agradecí...lo mucho que me ayudó...
Mi hermana se fue a casa de mis tíos, así estaba distraída con mis primas...
Ese sábado se empeñaron en sacarme a dar una vuelta...Reyes y MªÁngeles...prontito, aún teníamos 14 años...serían las seis, seis y pico...las siete...
Y me llevaron al sitio que después se puso absolutamente de moda, Glub Glub, en la plaza Preciosa...no había aún mucha gente y estuvimos fuera...y qué curioso, ahí escuché ese día precisamente por vez primera a un grupo que acababa de empezar, eran los Hombres G cantando Venezia....
No es importante pero es una coincidencia y una ironía de la vida...
Volviendo a casa de MªÁngeles yo quería ir por detrás de la calle de mi casa, mi intuición me decía que no debía pasar por la puerta...pero desde la esquina la ví...
Mi portería encendida y abierta, y a la derecha una mesita con un tapete negro....ya no pude mirar más....
Ella me consoló y me llevó a su casa...
Hay que ver cómo hay detalles que se quedan para siempre...
En su casa estaban viendo V, uno de los primeros episodios, era sábado tarde...
Me consolaron todos pero yo no podía pensar en nada, ni mucho menos ver V....la sensación es de soledad por mucho que estuviera acompañada...
Desde allí llamé a mi madre...que me confirmó la noticia, pero no quise verlo...
Prefería intentar quedarme con su imagen en vida...prefería pensar en él con la vitalidad de antes...la que tenía antes de la enfermedad...
Siempre he agradecido el apoyo que recibí de quienes me querían...mis amigas, especialmente Reyes y Mª Ángeles que fueron las que estuvieron esos días conmigo, mi madre, mis abuelos, mis primos de Alicante que vinieron aquel domingo al funeral...
En el colegio quiero recordar especialmente a la madre Ana Luisa, que era por entonces la directora, que me llevó a su despacho para intentar darme paz...era una buena religiosa que nos ha dejado hace poquito... y a la madre María, que era ese año de primero de BUP, mi tutora, estuvo muy encima de mí, me regaló una estampita con una frase de esperanza que no sé porqué en aquel momento me ayudó muchísimo...
Creo que me hicieron sentir paz, una paz que era lo que más necesitaba, nunca he vuelto a sentir igual, y mucho menos después de una pérdida...
Lo que llevaba muy mal eran las misas funerales que se repetían...todo el mundo tenía la mejor de las intenciones y eran para demostrar apoyo y cariño, y eso siempre se agradece, pero yo cada vez soportaba peor el momento del pésame...
Cuando pierdes a alguien, al final esos momentos, si se eternizan, solo te causan más dolor...
Hace treinta años...
Treinta años...es casi el setenta por ciento de mi vida hasta hoy...
Siempre tuve una relación algo tempestuosa con mi padre, aunque por encima de todo sé que él me quería mucho y yo a él..."rubia" me llamaba...recuerdo cuando me recogía de ballet y me llevaba de su mano, recuerdo esa sensación de protección...siempre digo que tuve la suerte de tener una niñez muy feliz...
Cuando pierdes esa sensación de protección te quedas un poco cojo...sin embargo, nunca agradeceré lo suficiente a mi madre su apoyo incondicional, y el hecho de haber hecho las veces de padre y madre desde entonces, ha sido autosuficiente y nos sacó adelante, fue una luchadora...
Se quedó en Murcia por nosotras...teniendo a su familia en Alicante, nos ha dado todo lo que ha podido, que es mucho...
Siempre he estado muy orgullosa de lo valiente que fue, y de lo que pudo darnos...porque resurgió de sus cenizas como el Ave Fénix....
También tuve la suerte de tener a mi adorado abuelo Pedro, que fue otro gran apoyo...a mis abuelas...a mis amigas, a mi hermana...
Pero papá, a pesar de que he tenido suerte de tener a mi lado a mamá, a los abuelos, a tu gusana, a todos los que han estado siempre, que me han querido y a los que he querido...te he echado de menos muchas veces en mi vida...
Mil veces he pensado, ¿qué diría mi padre de esto...?
Cuando estaba en la Facultad, rodeada de tus compañeros, de algún modo sentía tu presencia pero al mismo tiempo dolía tu ausencia...
He deseado en tantas ocasiones sentir tu apoyo, tu ayuda, tu conocimiento, tu saber,...tu protección...
Pero hoy no conocerías este mundo porque es un mundo bastante diferente de aquel que dejaste, ha cambiado tanto en treinta años...
Hoy que se van padres de amigas, pienso a menudo, qué pena que tú no has tenido esos años de más, casi no tuviste madurez, no tuviste vejez...
Por suerte la perspectiva del tiempo te ayuda a llevar las ausencias de otro modo...a poder tener momentos de felicidad, a vivir...
Porque hay que vivir, y hoy vivo también por mis hijos...
Te quiero papá, te quiero mamá...
Papá, siempre estarás en mi corazón...
1970
1974
1976
abril 1947 (5 años y medio)



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