sábado, 23 de abril de 2016

Bienvenido sea el día del Libro...

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Desde hace unos años se ha transformado el día 23 de abril en otro día más de "celebración", lo llamamos el día del Libro, porque es la fecha de la muerte de los que han sido reconocidos como los dos escritores más grandes de las letras universales, Miguel de Cervantes y William Shakespeare, ambos desaparecieron el mismo día de ese mismo año 1616, qué gran casualidad, aunque no soy yo de creer en las casualidades.

Siempre que hablo de esto me traslado a mi clase de tercero de BUP y me parece ver a Ginés, un profesor con mucha sangre en las venas, alto, moreno, de voz profunda, fuerte, enérgica, que nos impartía Literatura.
Hablando de este hecho nos dijo algo que se me quedó grabado para siempre:

" El 23 de abril de 1616, ( hizo una pausa larga, silencio absoluto....) murió la Literatura" .

Creo que dio incluso un golpe fuerte en el pupitre.
Esto dicho con su voz fuerte y tajante..., hizo que después de decir esta frase toda la clase se quedara en un silencio sepulcral, como recapacitando de la importancia de lo que sentenciaba tan firmemente.


La verdad que lo recuerdo como si hubiera sucedido ayer mismo, y son ya unos cuantos años los que hace.
Hoy me ha venido a la cabeza otra vez al darme cuenta de que se conmemoran 400 años de esas muertes.

En cuanto a las celebraciones, creo que antes solo se festejaba en Cataluña, allí tuvo su origen en 1926 dentro de nuestro país, porque esta fecha hoy día se celebra a nivel internacional.
En Cataluña está unido a la fiesta por San Jorge, ya que, parece ser que este santo, también falleció tal día como hoy.

Estos últimos años se ha ido extendiendo gracias, como suele suceder, al hambre de aumentar ventas de donde puedan sacarse, y a este tren se han subido pequeños y grandes comercios de venta de libros, físicos y online, pues ya sabemos que a través de la red se mueve también mucho dinero.
Sin embargo, en esta ocasión, tengo que decir que yo doy por bien venida esta nueva tradición si de alguna forma consigue incitar un poco más a leer, que es una costumbre buena, sana y realmente necesaria en mi modesta opinión.
Madre mía, pues no he disfrutado yo millones de ratos con un buen libro...es algo impagable.

Las redes sociales nos enseñan cada día la pérdida del buen vocabulario, la pobreza de léxico que se tiene, las carencias y faltas, la dejadez, no sé si es por no leer o por pura vagancia, pero teniendo una lengua tan rica y bonita como la nuestra nos encontramos a diario verdaderas patadas al lenguaje, un dolor, vamos, y de hecho, yo creo que esto lo único que consigue es ayudar a dudar a los que escriben bien al tener que leer tantas veces mal escrita una palabra.

Siempre pienso que la solución es leer más, enseñar desde pequeños el gusto por los libros, incentivar, hacerlos atractivos, porque en realidad si lo conseguimos, es un regalo para los más pequeños, y es para siempre.
Hay tiendas de libros que lo tienen claro y están montadas de forma que son así, un mundo donde a los niños les gusta ir y elegir qué quieren leer.

Yo así lo hice con mis hijos aunque reconozco que con quien realmente lo conseguí fue con Marta, porque obviamente no se puede imponer pero sí incitar, por si hay suerte, y surtió su efecto, para ella un libro siempre ha sido un buen regalo, y si le engancha se los lee sin poder parar, como yo. Como anécdota puedo contar que hizo una lista de libros que quería cuando hizo la Primera Comunión.

Por todo eso pienso que si se le da bombo y platillo a muchos días impuestos para regalar...¿porqué no a éste?
Yo le doy al Día del Libro la bienvenida esperando que consiga llenar el mundo de un poco más de cultura...












sábado, 30 de enero de 2016

Reflexiones de comienzo de año...vale, me quedo con el Presente...

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Yo no sé si la mayoría de las personas piensan tanto como yo...a veces me sorprendo a mi misma en la calle observando a la gente que va y viene, y meditando,...cayendo en la cuenta de cómo pasan los días, intentando tomar medida de la vida, de los tiempos...de las rutinas, de los días especiales, de los momentos y de las personas que nos importan, tomando conciencia al mismo tiempo de que no podemos controlar todo, de mis miedos...


Es como si a diario repasara en mi mente el ciclo de la vida, viniendo muchas veces a mi las cientos de vidas que nos encontramos a lo largo de la existencia...de cómo era o sería su vida antes...y de cómo es después, lo que nos encontramos con el devenir de los años...
Sé que de estas cosas no se habla mucho pero a mi me rondan cada día en la mente cuando vuelvo de mi rutina diaria de ejercicio...quizá el liberar endorfinas y serotonina active algo en mi cerebro, o quizá es que paso cada mañana por delante de la puerta de Urgencias de la Vega, la clínica en la que nacieron mis hijos...y el movimiento de entrada y salida me hace ver e imaginar muchas historias desconocidas...

Mirando fotos del ayer, a mis abuelos, por ejemplo...a mi padre...viendo ojos llenos de vitalidad y juventud, imágenes de una época ya muy lejana...se siente cierta tristeza hasta de ese pasado que tampoco nos pertenece, pero es seguramente porque gracias a ese pasado estamos en este mundo...
Después el corazón se encoge conociendo el inevitable final que ya nos sabemos...

Mi marido me recrimina que pienso demasiado en el pasado...que no hay que ser nostálgico sino que hay que mirar al frente...y es cierto, hay que mirar al frente, y al futuro, está claro...hay que ver todo lo bueno que hoy tenemos, y de verdad que yo no miro al pasado para sufrir miro para ser consciente, miro para no olvidar a todos aquellos que me quisieron y que hicieron su parte para que hoy sea la mujer que soy...
Y los tengo presentes cada día, algo que me da felicidad porque me confirma que aún viven un poco de esa manera...viven en mi...

Por otra parte mirar al futuro no lo considero vital, lo vital es saber vivir el presente, por esto quizás prefiero estar concienciada de lo que es la vida...como dijo Julieta Venegas en aquella canción, el presente es lo único que tenemos..., y es que, además, cuando vamos cumpliendo ya unos años creo que es más gratificador pensar en nuestro presente intentando vivirlo del mejor modo posible, aprovechando cada vivencia como oportunidad especial...que solo soñar con un futuro mejor y desconocido...
Para mi hoy día el futuro son mis hijos, cuando llegas a este punto de la vida tengo la sensación de que ya no voy cuesta arriba y por esto prefiero el presente...

Además, yo siempre digo que la felicidad no existe, la felicidad son momentos, instantes, "raticos"... como decimos en Murcia,...esos espacios dentro del día a día que te hacen sentir y sonreír, ésos que te permiten seguir adelante...son los que hacen que queramos vivir, una comida con amigas, una conversación, un concierto, los besos de mis hijos...pequeñísimos detalles a veces...hablar con mi madre y saber que está bien...

Hoy me he puesto a escribir porque me he levantado con una canción en la cabeza...una canción que me escribió y dedicó mi tío Jorge cuando yo tenía 15 años, y qué pena que no esté grabada para poder escucharla porque solo resuena en mi memoria...
Jorge es el primo pequeño de mi madre que solo tiene tres años más que yo..., pasamos los veranos de la niñez y la adolescencia puerta con puerta, la del apartamento de mis abuelos y la del de sus padres en la Albufera, y él sabe lo mucho que lo quiero...por eso quise que fuera el padrino de mi hija...

La canción se llama Espera que llegue el sol...y hoy he vuelto a leer su letra en el post que él escribió sobre ella en 2009...y otra vez me he trasladado a aquel momento en que me la cantaba con su guitarra....

Hoy me preguntaba si había llegado realmente, y tal como me dijo él, llegó, ha llegado muchas veces y otras tantas se ocultó...pero nunca olvidaré la sensación de que el más radiante fue el de aquel día en que me llegó su mensaje, un día de sol magnífico en Murcia, a principios de octubre del 99, porque recuerdo que fue la primera vez que me quedé a solas con mi hijo recién nacido, venía de su primer paseo bajo ese sol tras la prueba del talón que se les hace a los bebés de pocos días, cerré la puerta de casa, me senté con mi hijo en el salón y lo miraba, estaba todo en paz por vez primera desde que habíamos vuelto de la clínica...entonces, dentro de ese silencio sonó un mensaje de Jorge en mi móvil que ponía:

"Esperaste a que llegara el sol....y por fin ha llegado, te quiere, Jorge"

No puedo describir la sensación, pero no lo olvidaré jamás...este es otro ejemplo de momento de felicidad...
Se lo agradecí por el cariño, por el recuerdo, y porque tomé aún más conciencia de que es cierto que los hijos te cambian la vida, dejas de ser tú para mirar siempre ya por ellos...
Hoy día que él ya es padre, sé que lo comprende aún mejor que entonces...

Por esto he empezado a escribir hoy...miro al pasado para no olvidar nunca, pero que no me riñan más... me quedo con el presente...para seguir haciendo camino junto a los que quiero...

Dejo su post....gracias infinitas...te quiero tío Jo...